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martes, 14 de julio de 2015

Sexo

Nada parecidos, nada iguales, todos en distintos lugares esperando encontrarse.
Esperan dejar de esperar. Se atraen porque son diferentes, se desean porque saben que está prohibido, no quieren estar solos, solo quieren ser felices mientras cae la noche. 
Se encuentran desnudos bañados por la luna, dejan todo de lado, se aman y se odian dentro del espesor de la cama, que se convierte en nada en el momento que ven el sol. 
Se miran, se ven, se encuentran, se ríen y se van, hasta volver a soñarse en la misma esquina donde creyeron olvidarse de todo.
No piensan, solo quieren que todo parezca más lindo, donde nada es prohibido, ni lejano, donde se sienten más cercanos, donde nada los ata, donde la rutina no los mata. 
Seguro no lleguen a nada, quizás mañana no se vean más, quizás el tiempo se convierta en algo que los aleje más y más. Mientras tanto en el camino a casa se preguntan si valdrá la pena, si mañana se volverán a hablar, pero esas cosas se dan o no, no hace falta mirar para atrás cada vez que caminas.
Los opuestos se atraen, sino terminan como amigos, hay algo en ellos que no se apaga, y es ese fuego que los atrapa a querer cada vez más. 

Lo siento

Es que ¿Existirá eso de la mala suerte? ¿Será verdad eso de las cosas se rompen para siempre? ¿Cómo? ¿Cómo hago para retroceder? Porque en realidad no quiero repetir, no quiero iterar, lo único que quiero es ver las cosas que ya pasaron, como si pudiera flotar en un campo sinoptico que muestre imágenes borrosas de aquel pasado que no recuerdo. Quiero volver un minuto a ver aquella realidad roja, aunque termine sangrando canciones. Porque es así cuando te duele sin dolor, cuando sabes que hubo algo roto ahí pero hoy está vacío. Y cómo se hace para llenar con cemento esas memorias, esas heridas que ya no sangran, que tienen aire que respiran signos de preguntas.

Me encuentro entre signos de exclamación, cargo con la culpa que me carcome, me mantengo al margen para no seguir anudando esas heridas por amor, soy inconforme, siempre hay una razón para quejarme, digo lo que pienso y después algo me queda atragantado, y lo vomito en frases que releo al día siguiente, para entender el dolor de cabeza del día anterior. Así funciono, no tengo tiempo para descansar, así como tampoco para pensar qué es lo que en realidad necesito, porque no es coger una noche y olvidarse después de una hora, tampoco sacarme la mierda, porque esa misma es la que me hace seguir cada día, si no me caí ayer después de haber probado el infierno, ¿Cómo voy a irme ahora que estoy a punto de ser feliz?

Es una historia continua, tomar lo bueno y hacerlo malo, y viceversa. A veces siento que lo malo me hace bien porque estoy rota por dentro, y esas piezas que faltan arman el rompecabezas de mi corazón, y el mismo ya se ha perdido en el medio del espacio de la ciudad.

Todos queremos hacer el bien, y no sabemos ni siquiera qué significa eso, me hace mal escuchar tantas mentiras, me duele verme sola mientras las personas pasan en cámara lenta.

Es que también las cosas se han jodido, no es solo un cambio, no hay que razonar demasiado para entenderlo, yo me defiendo de aquello que me toca y me rompe, no quiero vivir así de torpe.

Al final creo que no quiero volver a vernos, ni volver a verme, creo que la nostalgia solo sirve cuando existe eso de los platónicos, porque una vez que el tema concluye pierde su sentido. Como yo, que ya perdí hace rato los estribos por esperar, eso me mata, eso me clava los puñales que olvido cuando me los bebo. No quiero ser esclava de aquello que pudre el alma, que lava los recuerdos, los hace buenos, pero te da vuelta la realidad.

En realidad, ya no quiero, necesito dejarme porque ya concluí en que soy mi cruz, y que soy sin ser yo otra vez.

Lo siento

28

El tiempo pasó lento desde aquel veintiocho, una parte de ella se desprendió de su ser, y la esencia de él quedó esparcida en medio de un abismo de dos. Ya no compartían derechos, ni siquiera la cama, lo único que quedaron fueron los recuerdos, esos todavía sobrevivían. Ella esperó empezar de cero mientras que él estaba en cien, Clara sentía que era imposible pensar sin retroceder. Tanto tiempo, tantas cosas vividas, ¿Cómo hago?, se preguntaba, ¿Cómo hago para salir de esta oscuridad?, sus nervios marcaban su muerte lenta. La llama apagó su luz para irse volando en cenizas que retrataron un efímero futuro, que esperaba ansioso por salir a correr otra vez. Y en el medio de la noche, cuando todo dormía, Clara se despertó de aquel sueño que la consumía, pensó en volver a empezar, pero ésta vez de verdad, se dijo a sí misma que no se aprende a sanar, como tampoco a amar. Y así, las temporadas de ese mal fueron desapareciendo junto con los malos recuerdos y aquel adios. Volvió al sol, volvió a vivir, maldijo extrañarlo pero también agradeció darse cuenta que si uno se propone algo con empeño, podrá salir adelante. Siempre recordará aquella fecha aunque esté enredada en otras sábanas, aunque la mañana ya tenga otro color, porque esa fue su verdadera historia de amor. El tiempo es arena es sus manos, que se convierten poco a poco en roca solida para volver a desvanecerse, hasta que algún día, logre perderse en ese soñado mar de felicidad.

lunes, 13 de julio de 2015

Qué

Que las noches fueron hechas para decir cosas que de día no nos animamos a decir. Que los días fueron hechos para sentir que estás a mil, y que hay algo funcionando inconscientemente que te mantiene despierto como una inyección de adrenalina. Que de noche quiero que te quedes en mi cabeza como el último pensamiento antes de dormir. Que te quiero soñar de día para manifestarte de noche, porque estás lejos y no me alcanza el tiempo, ni la velocidad para encontrarte. Que de día miro el sol que me pega en la cara como esa monotonía de que suene el despertador para hacer cosas que no quiero hacer. Que de noche con incentivos llego a esa forma de ponerte en aleatorio y encontrarte en distintas formas, cambiando continuamente. Yo no sabía que estabas tan triste hasta que te miré simbólicamente. Esta semana encontré una canción que me hace acordar a muchas etapas de mi vida, y no puedo parar de repetirla. Eso de que estoy enamorada del mundo reflejado en los ojos del que se queda al día siguiente. Eso de que nos rompemos tantas veces para volver a unirnos, y vemos los pedazos de nosotros flotando en fotos que pegan la herida. Sabes que siempre fue esperar y ver, hasta quedarte dormido. No somos sistemáticos, a veces es una mierda y a veces es lo mejor, eso depende de como lo veas. Yo podría ser otra tonta o la excepción a la regla, o vos podrías ser aquello que no puedo encontrar, decime vos. Probablemente siempre sea la última en enterarme, como siempre, lejos, lejano como mirar por el espejo retrovisor de la vida. Que somos planetas sintiendo espasmos. Que no podemos grabar esos momentos que no queremos olvidar y los vamos suplantando por nuevos que no son tan interesantes. No me gusta interrumpir, pero no puedo quedarme esperando por siempre. Quema. Quedé en encontrarme, quedé en encontrarte, pero todavía sigo buscando.